Empieza por el tipo de piel y el momento de uso. La piel sensible, con rojeces y atópica tolera mejor los filtros minerales a base de óxido de zinc y dióxido de titanio, que permanecen en la superficie de la epidermis. La piel grasa y mixta agradecerá las fórmulas sin aceite, los fluidos ligeros y las brumas; la seca y deshidratada, las cremas con ácido hialurónico, ceramidas o péptidos. Si te importa unificar el tono, recurre a una versión con pigmento o a una crema BB, que combina protección y una cobertura ligera. Si tienes tendencia a las manchas y al melasma, elige un producto que combine filtros con ácido tranexámico o niacinamida. De día usa un factor más alto, y las fórmulas más ligeras te servirán para retocar a lo largo del día.