Elige la crema con filtro según las necesidades de tu piel. Si es sensible o con tendencia a las rojeces, apuesta por un filtro mineral a base de óxido de zinc, que refleja la radiación y no irrita. La piel grasa y mixta agradecerá una fórmula ligera y anhidra sin aceite, que no obstruye los poros y matifica. Si tienes manchas, opta por una crema con filtro enriquecida con vitamina C o ácido tranexámico, que favorece la uniformidad del tono. Para el día, elige un producto con SPF 30 o 50: aplícalo por la mañana como último paso del cuidado y, en los días soleados, recuerda reaplicarlo. Fíjate en las propiedades adicionales: hidratación, acción antiedad o correctora. Así, un solo producto sustituirá varios pasos y simplificará tu rutina de mañana.