Con qué combinar
Lo mejor es usar la bruma como último paso del cuidado del cabello: después del lavado, del acondicionador o de la mascarilla, cuando quieras cerrar la rutina y aportar frescura al cabello. En el cuerpo, róciala después de que se absorba la loción o el aceite, para que el aroma dure más. No la combines con productos de aromas intensos que compitan entre sí si te importa la claridad de la composición.














